Cómo tratar la piel sensible

jueves, enero 31, 2008


Recomendaciones para enfrentar con éxito los factores que la lastiman


Basta un cambio repentino de la temperatura o hasta una imprevista emoción, para que el cutis de las personas con la piel sensible se enrojezca inmediatamente.

Si bien es cierto que muchas veces es la timidez la que provoca esta "subida del color" al rostro, enrojecer no siempre significa ser tímido. Otros factores emocionales, como la ansiedad o el estrés, pueden causar el clásico enrojecimiento en las mejillas, aunque en estos casos ésta desaparece en pocos segundos. El problema es que, en las pieles sensibles, este enrojecimiento (o eritrosis), con el tiempo, puede causar la ruptura de los capilares, provocando las llamadas "telitas de araña" , que son esas antiestéticas venitas que se ven a través de la piel. Afortunadamente, éste es un problema que se puede evitar con los siguientes consejos:

· Las reglas de prevención comienzan desde la alimentación: quien tiene la piel sensible debe incluir en su dieta diaria alimentos ricos en vitamina C (naranjas, kiwis, fresas, etc.). Por otro lado, tiene que reducir al mínimo el consumo de bebidas alcohólicas así como de alimentos picantes o con muchas especias. También debe evitar los lugares demasiado calientes y húmedos (como el sauna o baño de vapor), ya que son demasiado agresivos para la piel y pueden romper los capilares. Finalmente, debe proteger siempre y en todo momento la piel con productos que contengan filtros solares, durante todas las estaciones del año, no importa si hace frío o calor. Asimismo, debe utilizar una crema hidratante y protectora en todo momento.

· La limpieza del cutis delicado: la piel delicada no ama mucho el contacto con el agua. Además, es supersensible a los cambios de temperatura. La limpieza, por lo tanto, debe realizarse con productos específicos, formulados especialmente para pieles sensibles, ya que no contienen alcohol ni ácidos derivados de las frutas, que podrían causarle daños a los tejidos cutáneos externos. Escoja un limpiador muy delicado, que no tenga que enjuagarse abundantemente. Evite, en lo posible, utilizar el agua del grifo ya que, por lo general, es muy calcárea y puede irritar la piel. Es preferible que se limpie con una leche detergente y que la retire cuidadosamente con una esponjita humedecida. Después puede utilizar una loción refrescante especial para el cutis delicado o pasarse un algodón embebido en agua de rosas o de hamamelis.

Tratamientos especiales: Cuando desee hacerse una limpieza más profunda, no utilice exfoliadores a base de granitos, ya que éstos son demasiado fuertes para este tipo de piel. Lo ideal es utilizar exfoliadores que se "borran" , es decir, que al frotarlos contra la piel, forman una especie de residuo como el de la goma de borrar, que retira con delicadeza las células muertas y las impurezas que se han acumulado sobre la superficie de la epidermis. Asimismo, es importante que, por lo menos una vez a la semana, se aplique una mascarilla antiinflamatoria o antidescongestionante. La encuentra en las familias de productos para pieles delicadas ofrecidas por las más famosas líneas de belleza, o la puede preparar en casa, mezclando hasta formar un compuesto cremoso: dos cucharadas de crema de leche doble con un kiwi machacado y un tomate pequeño, sin cáscara ni semillas, también machacado. Aplíquesela en todo el rostro, evitando la zona alrededor de los ojos. Déjela reposar por 15 minutos y luego retírela con una esponjita húmeda. Aplíquese finalmente la loción y la crema humectante.

Trucos para manejar la hipersensibilidad

Pieles que reaccionan:


Trucos para manejar la hipersensibilidad


Ya sea por el sol, los cambios bruscos de temperatura o el contacto con agentes irritantes, hay pieles que reaccionan con picazón o irritaciones exageradas. Son las llamadas pieles sensibles, que se enrojecen y/o inflaman frente a determinados estímulos externos, y que requieren de cuidados y cosméticos especiales para mantenerse saludables.

Soledad Torres D.

"Tengo piel sensible". Esta es una de las frases que más oyen los dermatólogos en sus consultas. Y es que a menudo se confunden las reacciones del cutis ante agentes irritantes con una hipersensibilidad natural. Condición que a veces se percibe a simple vista, pues aparecen rojeces y capilares rotos, o bien se manifiesta con molestias, picazón o ardor.



La doctora Juana Benedetto, dermatóloga de Clínica Alemana, aclara que una piel sensible es aquella que se enrojece y altera frente a estímulos externos, ya sean físicos, mecánicos o químicos. "Existen factores hereditarios que determinan que una piel sea sensible, y cualquier tipo de piel (blanca o morena, grasa o seca) puede serlo". También existe una sensibilidad inducida, y es la que sufre la piel por influencia de agentes externos como cosméticos inadecuados o tratamientos muy abrasivos.



La doctora Benedetto explica que los cutis sensibles por lo general se sienten tirantes, tienden a agrietarse y a mancharse, pueden sufrir de escozor y picazón. "Incluso pueden reaccionar con dolor a la aplicación de productos que le son inadecuados". Esto está directamente relacionado con que este tipo de pieles presenta una barrera cutánea o capa córnea deficiente y más permeable, que permite que los agentes irritantes penetren con facilidad y que se evapore más agua de la debida. Por eso tienden a deshidratarse con facilidad.



Se estima que las pieles sensibles también son más propensas al envejecimiento prematuro. Esto, porque los agentes externos son vistos como irritantes, y la piel se enrojece e inflama más allá de lo normal, lo que genera radicales libres que a la larga colaboran en el deterioro precoz. Asimismo, el organismo reacciona liberando neuropéptidos que se traducen en molestias y dolor. Por eso las pieles sensibles a veces se sienten incómodas o irritadas.



Enemigos en el ambiente



Entre los factores que causan sensibilidad hay agentes físicos como el calor, exposición al sol o exposición al frío extremo. Agentes mecánicos como la fricción, y agentes químicos, sean estos irritantes o alérgicos. La doctora Benedetto explica que en general las pieles sensibles lo son a varios factores a la vez. "Aunque pueden ser a uno y no a otro. Las reacciones son individuales".



SOL: Cuando la piel es fotosensible reacciona enrojeciéndose exageradamente ante la exposición solar, y aumenta la temperatura cutánea. El grado de la reacción depende de la intensidad de la exposición y de la fotoprotección con que se cuente. En algunos casos se produce urticaria solar, que es cuando la piel se enroncha. También hay ocasiones en que se produce una reacción alérgica ante el contacto de la piel con alguna sustancia fotoalergizante, lo que se traduce en un eczema con picor que se puede extender a todo el cuerpo.



COSMÉTICOS: Es habitual que las pieles sensibles reaccionen a ciertos cosméticos, ya sea porque les resultan irritantes o porque desencadenan una respuesta alérgica. Entre los irritantes están algunos jabones, detergentes, ácidos y sustancias alcalinas. Los alergenos son más variados y deben hacerse pruebas para cada caso. "La piel reacciona con enrojecimiento. En etapas iniciales pueden formarse ampollas que más tarde se descaman. También hay escozor y picazón", añade la doctora Benedetto.



COMIDAS: También puede haber sensibilidad a ciertos alimentos o condimentos. Éstos pueden irritar la piel por vía directa o bien desencadenando una respuesta alérgica. Puede manifestarse sólo con enrojecimiento y picazón, o bien con ronchas.



CAMBIOS DE TEMPERATURA: Es común que una piel sensible reaccione ante los cambios de temperatura. El calor provoca vasodilatación intensa y se manifiesta con enrojecimiento inmediato y aumento de la temperatura cutánea. Y el frío puede enrojecer y agrietar la piel.



El tratamiento básico



Pese a la fragilidad de este tipo de pieles, es posible mantenerlas saludables si se tienen ciertos cuidados. Estas son las recomendaciones de la doctora Benedetto.



-Deben evitarse los factores sensibilizantes como cambios bruscos de temperatura, mucho sol, exceso de condimentos... y tener precaución al elegir productos de limpieza e hidratación; no pueden poseer irritantes.



-La cara debe lavarse con agua tibia, y con emulsiones suaves que no alteren el pH de la piel y posean agentes hidratantes, a fin de evitar su deshidratación. Deben evitarse los productos de fricción.



-Es importante mantener la piel hidratada con productos adecuados, así como usar filtros solares que contengan pantallas minerales especialmente formulados para piel sensible, debido a que hay menor penetración cutánea.



-En caso de enrojecimiento de la piel se puede aprovechar el efecto calmante de los cosméticos con agua termal o activos naturales como la manzanilla.



-Hay que ser cautelosa en el uso de cremas que contengan ácidos como el AHA, retinol o glicólico, pueden resultar muy agresivos. Mejor consultar con el dermatólogo antes de probar.



-Se deben preferir cosméticos que no contengan perfume, ya que pueden causar reacciones alérgicas e irritación.



-No se deben utilizar técnicas de rejuvenecimiento como el peelingo láser; son efectivas pero resultan muy agresivas .


Rosácea

lunes, enero 28, 2008

La rosácea es un trastorno inflamatorio crónico que afecta preferentemente a la región centrofacial. Su etiopatogenia es desconocida, aunque se han implicado los siguientes factores: a) disminución del tono vascular (existe una tendencia acentuada a la vasodilatación y a la persistencia de ésta ante varios estímulos como el alcohol, alimentos condimentados o histaminógenos, choques emocionales, exposición solar y cambios bruscos de temperatura, entre otros), y b) actuación microbiana y parasitaria (por un lado, se ha relacionado con la disbacteriosis intestinal e incluso se ha señalado que Helicobacter pylori podría ser un factor etiológico a tener en cuenta; por otro lado, Demodex folliculorum es un parásito que, aunque también puede encontrarse en la piel normal, se presenta con una elevada frecuencia en los folículos pustulosos inflamados de la rosácea).

La rosácea suele presentarse en mujeres mayores de 30 años. Las lesiones tienden a distribuirse en las zonas centrales de la cara de manera más o menos simétrica. Más raramente pueden observarse lesiones en otras localizaciones como el tórax, los brazos, las piernas, etc. La enfermedad suele presentar una secuencia en el tiempo: al principio, suele percibirse un eritema intermitente que posteriormente se hace persistente; por último acostumbran aparecer pápulas, pústulas, telangiectasias y nódulos. La diferencia con el acné vulgar es la ausencia de comedones, por lo que no debería llamarse acné rosácea, término utilizado por muchos médicos. Los pacientes pueden presentar prurito o escozor asociado. En los varones puede acompañarse de un engrosamiento nasal con formación de masas lobuladas y dilatación de folículos pilosebáceos, que se conoce con el nombre de rinofima .

Estos pacientes pueden presentar manifestaciones extracutáneas como, por ejemplo, oculares (queratitis y blefaritis), digestivas (colon irritable, gastritis, hipo o hiperclohidria, entre otras), endocrinas (alteraciones menstruales) y presentar un psiquismo especial (suelen ser personas inquietas, emotivas, impresionables, tímidas y obsesivas)


Dentro de los diagnósticos diferenciales es importante no confundir con la dermatitis seborreica, puesto que los corticoides tópicos (en especial los fluorados) empeoran el cuadro. El eccema seborreico suele darse más en adolescentes y acompañarse de ptiriasis en cuero cabelludo (caspa); además, en la exploración física no se aprecian telangiectasias ni pústulas, típicas de la rosácea, y sí es característica la descamación amarillograsienta. Otros procesos que han de descartarse son el acné vulgar, el lupus eritematoso sistémico y la dermatitis perioral, entre otros


En cuanto al tratamiento, hemos de adoptar medidas generales, tratamientos tópicos y/o sistémicos. Las medidas generales van encaminadas a evitar posibles factores desencadenantes o favorecedores (alimentos calientes o condimentados, calor, exposición solar, alcohol, fármacos vasodilatadores, etc.). Como tratamientos tópicos han demostrado ser útiles las cremas de metronidazol al 1% y las soluciones antibióticas con clindamicina o eritromicina; es importante recordar que los corticoides fluorados están contraindicados. El tratamiento sistémico puede efectuarse con metronidazol (500 mg/día durante el primer mes, 250 mg/día el segundo mes y 250 mg a días alternos a partir del tercer mes) o con tetraciclina (1.000 mg/día los 15 primeros días para posteriormente ir reduciendo la dosis hasta llegar a la dosis mínima de control de la enfermedad, que suele ser de 250 mg/día), o bien minociclina, doxiciclina o eritromicina. Generalmente es necesario realizar de tres a 6 meses de tratamiento para su control.




Referencias Bibliográficas:
1. Plewig G. Rosácea. En: Fitzpatrick TB, Eisen AZ, Wolff K, Freedberg IM, Austen KF, editores. Dermatología en medicina general. Madrid: Editorial Médica Panamericana S.A., 1997; 762-771.
2. Camacho F. Acné. Erupciones acneiformes. Rosácea. En: Armijo M, Camacho F, editores. Tratado de dermatología. Madrid: Grupo Aula Médica, S.A., 1998; 241-245.
3. Zamora E, De Castro A. Acné rosácea. Piel 1988; 3: 138-141.
4. Zaballos P, Echevarría V, Rodero J, Garrido A. Dermatosis eritematosas faciales agudas. Medicina Integral 2000; 36: 245-252.

Recursos para combatir la rosácea

lunes, diciembre 24, 2007


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La rosácea es una afección persistente, crónica y penetrante de la piel que no solamente causa frustración sino que también es muy complicada de tratar. Se cree que afecta a por lo menos del 30 al 50 por ciento de la población de Estados Unidos (más de 14 millones de personas). A pesar de su prevalecencia, muy a menudo la rosácea no es adecuadamente diagnosticada por los médicos ni por los dermatólogos, y la mayoría de la gente ni siquiera saben que existe esta afección. Según un sondeo encargado por la National Rosacea Society (Sociedad Nacional contra la Rosácea, www.rosacea.org ), el 78 por ciento de los encuestados respondieron que no sabían lo que era la rosácea y, por consiguiente, no tenían idea de cómo identificarla.

En términos sencillos, la rosácea es un problema distintivo de la piel de la cara que se identifica al principio por un patrón característico de enrojecimiento que a menudo aparece con una forma de mariposa sobre la nariz y las mejillas. Al principio, este “sonrojamiento” puede ser intermitente, hasta que al final casi siempre aumenta en severidad, sensibilidad y puede estar acompañado de sarpullido, poros agrandados, acné y vasos capilares notorios.

Si notas cualquier enrojecimiento facial extremo que aparece repentinamente (y que no es provocado por sobreexposición al sol o al viento) y que no se disipa en un corto período de tiempo, sería una buena idea que consultes a un dermatólogo. Otras señales de advertencia son una constelación de vasos capilares rotos (que a menudo presentan una forma de telaraña sobre las mejillas) y abultamientos o acné sobre el cutis que responde muy poco o que no responda en lo absoluto a los tratamientos típicos contra el acné.

Durante años a esta afección se le conocía simplemente como “acné rosácea”. Desafortunadamente, a menudo aparecen pústulas y pápulas (protuberancias rojas) que hacen que la rosácea parezca acné. Muy raramente aparecen espinillas (puntos negros) y muchos de quienes la sufren tienen resequedad persistente (descamación) sobre las áreas afectadas. Estos síntomas diametralmente opuestos pueden ser muy confusos porque la piel seca y descamada responde muy poco a los humectantes y las protuberancias rojas no responden a los tratamientos típicos contra el acné. Para complicar aún más las cosas, cuando los doctores dianostican mal la rosácea, los medicamentos prescritos por lo general empeoran más la situación. Afortunadamente, debido a un nuevo sistema de clasificación de cuatro subtipos de rosácea, cada vez más médicos se están familiarizando con la forma de reconocer y diagnosticar apropiadamente esta afección (fuente: www.rosacea.org).

Ten en cuenta que cuando comienza a desarrollarse la rosácea puede aparecer, desaparecer y luego reaparecer poco tiempo después. Esta serie de problemas visibles y remisiones espontáneas también dificultan hacer un diagnóstico preciso. A pesar de su naturaleza misteriosa, la rosácea raramente se revierte y casi siempre se empeora sin un tratamiento. La mayoría de las veces comienza con piel persistentemente roja y que no retorna a su color normal. Otros síntomas se hacen cada vez más visibles, como vasos sanguíneos agrandados, zonas descamadas, piel grasa, sensibilidad en la piel y brotes de acné. A medida que la rosácea progresa, aparecen los granos en la cara en forma de protuberancias pequeñas, sólidas y llenas de pus. En casos más avanzados, la nariz se puede abulbar, agrandar y ponerse roja e hincharse las mejillas (rinofima). Sin embargo, el rinofima, por alguna razón, muy pocas veces ocurre en las mujeres.

¿Qué causa la rosácea? Después de muchos estudios de investigación y conjeturas, aún no lo sabemos. Se ha sospechado durante mucho tiempo que algún tipo de microbio (como el Demodex folliculorum) bajo la piel es el responsable de los síntomas, pero existen otras teorías que culpan un trastorno inflamatorio vascular. A pesar de la etiología, uno de los tratamientos clásicos y efectivos es el fármaco tópico metronidazol, el cual se encuentra en el MetroGel, el MetroLotion y la MetroCream. También hay estudios que muestran que el adapaleno (Differin), el peróxido de benzoilo tópico con gel de eritromicina o al ácido azelaico son buenas opciones que se pueden considerar. Lo más importante es comenzar a someterse a un tratamiento tan pronto se diagnostique esta affecion para evitar que empeore, sobre todo la aparición de capilares en la superficie de la piel (fuentes: Cutis, marzo 2005, páginas 27-32; International Journal of DermatologyDermatology (Dermatología), febrero 2005, páginas 100-108; Expert Opinion on Phamacotherapy (Opinión de Expertos en Dermatología), enero 2004, páginas 5-13; Journal of Dermatology (Revista de Dermatología), agosto 2004, páginas 610-617; Archives of Dermatology (Archivos de Dermatología), noviembre 2003, páginas 1444-1450).

Entre otros posibles factores causantes que han sido objeto de especulación se encuentran los vínculos hereditarios, las causas ambientales, los problemas vasculares, factores inflamatorios misceláneos y el microorganismo causante de las úlceras estomacales Helicobacter pylori (fuentes: Dermatology (Dermatología), febrero 2005, páginas 100-108 y Journal of the American Academy of Dermatology (Revista de la Academia Estadounidense de Dermatología), septiembre 2004, páginas 327-341).

Los tratamientos para la rosácea son variados y todas estas opciones se deben tomar en consideración debido a que lo que funciona para ti puede no ser igual para otra persona. Pero encontrar uno que sí te funcione es crucial para mantener a raya este problema y reducir (o potencialmente eliminar) todos los síntomas. Desafortunadamente, todos los tratamientos tópicos para controlar la rosácea están disponibles solamente con prescripción médica. Entre ellos están:
(Revista Internacional de Dermatología), marzo 2005, páginas 252-255;

  • MetroGel, MetroCream, MetroLotion y Noritave (con metronidazole como ingrediente activo)
  • Ácido azelaico (Azelex, una crema o Finacea, un gel)
  • Preparaciones tópicas de sulfuro (Klaron, Plexion)
  • Adapaleno (Differin)
  • Peróxido de benzoilo con eritromicina aplicada tópicamente
  • Antibióticos orales (tetraciclina) prescritos en combinación con ingredientes tópicos *
  • Accutane
  • Tratamientos con láser

[Fuentes: Cutis, marzo 2005, páginas 13-16; Journal of Drugs in Dermatologywww.emedmag.com/html/pre/cov/covers/121503.asp ].

Hay que apuntar que algunos pacientes no tienen tolerancia al metronidazol. Si ese es tu caso, no te desesperes: los estudios de investigación han demostrado que un tratamiento alterno consistente en el peróxido de benzoilo desinfectante con eritromicina (antibiótico tópico) puede resultar ser una alternativa efectiva. [Fuente: The Journal of Dermatology (La Revista de Dermatología), agosto 2004, páginas 610-617]. Otro estudio de investigación comparó los resultados del metronidazole tópico al 0,75% con el ácido azelaico al 15% (Finacea) y los 251 pacientes que completaron un tratamiento de 15 semanas obtuvieron éxito con ambas opciones, aunque el ácido azelaico tuvo una ligera ventaja. [Fuente: Archives of Dermatology (Archivos de Dermatología), octubre 2004, páginas 1282-1283].

Si la inflamación y el enrojecimiento de la rosácea están acompañados de numerosas pápulas y pústulas, existe un estudio de investigación que demuestra que el medicamento tópico Differin (cuyo ingrediente activo es el adapaleno) puede resultar de significativa ayuda. Sin embargo, el Differin no tiene efecto sobre el enrojecimiento facial, de modo que, para obtener los mejores resultados, se usa en combinación con metronidazole [fuente: International Journal of Dermatology (Revista Internacional de Dermatología), volúmen 44, número 3, marzo 2005, páginas 252-255]. Algunos dermatólogos también prescriben tretinoína (Retin-A, Renova ) aunque la mayoría de los pacientes con rosácea encuentran que no tienen tolerancia a los efectos secundarios de esta medicamento con vitamina A. (Fuente: www.drnase.com/Prescipt_ions.htm).

Para casos extremos de rosácea, vale la pena considerar el uso del potente medicamento oral isetretinoína (Accutane , también disponible en marcas genéricas), que ha demostrado en varios estudios de investigación que puede ser efectivo para aquellas personas con rosácea resistente a otros tratamientos, y es efectiva en una dosis extremadamente baja. Nadie sabe con certeza cómo o por qué la isotretinoína funciona para tratar la rosácea, pero su tasa de éxito es positiva, y después del tratamiento, la hinchazón y la distorsión de las glándulas sebáceas a menudo se resuelven. [Fuentes: Archives of Dermatology (Archivos de Dermatología), julio 1998, páginas 884-885; y Total Skin (Piel total), Dr. David J. Leffell, Hyperion, 2000, p. 337].

En conjunto con los medicamentos tópicos y orales con prescripción médica, los tratamientos con láser no ablativo y con luz pulsante intensa (Intense Pulsed Light, IPL) han demostrado ser una gran promesa para ayudar a que la piel afectada por la rosácea vuelva a adquirir su apariencia, salud y coloración natural. Aunque medicamentos como MetroCream o Azelex funcionan para controlar la causa teórica de la rosácea y minimizar sus síntomas, no son soluciones completamente abarcadoras. Por ejemplo, el sonrojamiento facial y la telangiectasias por lo general no responden a tratamientos tópicos para la rosácea. [Fuentes: of Drugs in Dermatology (Revista de Fármacos en Dermatología), septiembre-octubre 2004, páginas 12-22; Journal of the American Academy of Dermatology (Revista de la Academia Estadounidense de Dermatología), octubre 2004, páginas 592-599; British Journal of Plastic Surgery (Revista Británica de Cirugía Plástica), junio 2004, páginas 303-310; y Journal of Drugs in Dermatology (Revista de Fármacos en Dermatología), junio 2003, páginas 254.259]. Aunque los procedimientos con láser y con emisiones de luz son prometedores, debes mantener expectativas realistas y recordar que probablemente verás una reducción (no eliminación) de ese molesto enrojecimiento facial. Además, ten en cuenta que se necesitan seis o más tratamientos para obtener resultados satisfactorios.

Si te han diagnosticado rosácea, tienes que estar advertida de una seria complicación llamada rosácea ocular. Esta afección se refiere a la rosácea del ojo y, según un artículo en el número de marzo 2001 de Cosmetic DermatologyVisine ) junto con antibióticos orales o tópicos, pero debe ser evaluada por un dermatólogo o un oftalmólogo antes de realizar cualquier acción.

Cuidado de la piel con rosácea
Cualquiera que sea el método de tratamiento o la terapia combinatoria que tú y tu médico decidan llevar a cabo, es importante tomar algunas medidas en tu rutina regular de cuidado de la piel para que sea lo más delicada posible. Para las personas con rosácea, reducir cualquier riesgo de irritación o reacciones sensibles contribuirá a reducir el riesgo de brotes o exacerbaciones. Los productos sin fragancia y no irritantes (haz clic aquí para ver una lista de los ingredientes a evitar) son imprescindibles, pero evitar los frotamientos tópicos, los paños para lavarse la cara, los peelings faciales para hacer en casa, los productos que contengan alcohol, el agua caliente o los baños de vapor también resultan significativos. [Fuentes: Cutis, marzo 2005, páginas 17-12 y marzo 2004, páginas 183-187; y Dermatologic Therapy (Terapia Dermatológica), 2004, suplemento 17, páginas 26-34)].

En general, las personas con rosácea deben atenerse a medidas básicas:
(Revista de Fármacos en Dermatología), mayo-junio 2004, páginas 251-266; y (Dermatología Cosmética), es una afección poco diagnosticada y tratada. Las personas con rosácea ocular comúnmente experimentan irritación de los párpados y del ojo, así como orzuelos y enrojecimiento crónico de los ojos. En casos raros, la rosácea ocular también puede afectar la córnea. Esta afección puede ser tratada, usualmente con gotas para los ojos (pero no

  • Limpiadores suaves, no resecantes y solubles en agua (para nada barras de jabón o limpiadores en barra)
  • Filtro solar con FPS 15 o mayor que contenga los ingredientes activos dióxido de titanio (titanium dioxide) y/o óxido de cinc (zinc oxide) (otros agentes filtros solares pueden ser irritantes). Las personas con rosácea y piel grasa pueden encontrar una estupenda alternativa usando bases o polvo compacto con filtro solar
  • Humectante formulado con antioxidantes e ingredientes de barrera protectora (para mejorar la función de la piel)
  • Exfoliante con ácido salicílico (BHA) **
Hasta que tengas bajo control la rosácea, debes evitar todos los detonantes de brotes, entre ellos el ejercicio extenuante, cocinar con la llama de la estufa muy alta, pasar mucho tiempo al aire libre cuando hace mucho calor o mucho frío, consumo de alcohol o cualquier otra cosa que cause que tu piel se sienta caliente y enrojecida. Muchos pacientes encuentran muy útil llevar un diario de lo que provoca la rosácea, y ello incluye anotar lo que causa el brote o las reacciones a los productos cosméticos o de cuidado de la piel que usen. Trata lo más posible de minimizar las fuentes de estrés; puedes tomar en consideración métodos alternativos de control de estrés, como por ejemplo meditación y respiración controlada y concentrada. Habla con tu dermatólogo sobre cuáles medicamentos inflamatorios disponibles sin receta médica (como aspirina, naproxeno, ibuprofeno) pueden ayudarte a calmar los brotes.

Ingredientes que debes evitar
A pesar de que es imposible hacer una lista de todos los ingredientes que pueden potencialmente provocar reacciones a las personas que tienen rosácea, la siguiente es una lista general que bien podrías tomar en cuenta. No olvides que no todo el mundo reacciona de la misma manera a los mismos elementos:

  • Aceite de hinojo (fennel oil)
  • Aceite de sándalo (sandalwood oil)
  • Aceites esenciales (essential oils)
  • Alcanfor (camphor)
  • Alcohol o alcohol desnaturalizado (SD alcohol) seguido de un número. (Excepciones: los ingredientes como el alcohol cetílico o el alcohol estearílico son agentes espesantes cosméticos estándares benignos, similares a la cera, que no irritan la piel en lo absoluto y por lo tanto, se pueden usar con seguridad. Además, cabe notar que el alcohol desnaturalizado no se considera problemático cuando se usa en cantidades pequeñas en los productos, lo cual es el caso con algunas mezclas de ingredientes).
  • Alcohol benzílico o benzyl alcohol (si es uno de los ingredientes principales)
  • Amoníaco (ammonia)
  • Árnica (arnica)
  • Bálsamo (balsam)
  • Bentonita (betonite)
  • Bergamota (bergamot)
  • Canela (cinnamon)
  • Clavo de olor (clove)
  • Cloruro de benzalkonio o benzalkonium chloride (si es uno de los ingredientes principles)
  • Cola de caballo (horsetail)
  • Coriandro (coriander)
  • Corteza de roble (oak bark)
  • Eucalipto (eucalyptus)
  • Eugenol (eugenol)
  • Fenol (phenol)
  • Flor de trébol (clover leaf)
  • Fragancia (quizás aparezca como “Parfum” en la lista de ingredientes)
  • Geranio (geranium)
  • Gaulteria (wintergreen)
  • Hamamelis (witch hazel)
  • Hinojo (fennel)
  • Hoja de abeto (fir needle)
  • Jugos y aceites cítricos
  • Lavanda (lavender)
  • Limón (lemon)
  • Limoncillo (lemon balm)
  • Lima (lime)
  • Linalool
  • Maicena (corn starch)
  • Menta balsámica (balsamic mint)
  • Mejorana (marjoram)
  • Melisa (lemon balm)
  • Menta (mint)
  • Menta verde (peppermint)
  • Mentol, acetate de mentil y mentil PCA
  • Naranja (orange)
  • Papaya
  • Sulfato de C14-16 olefina sódica (sodium C14-16 olefin sulfate)
  • Sulfato de laurilo y sódio (sodium lauryl sulfate)
  • Sulfato de laurilo-TEA (TEA-lauryl sulfate)
  • Timo (thyme)
  • Toronja (grapefruit)
  • Ylang-ylang

The Rosacea Review , un boletín cibernético de la National Rosacea Society (www.rosace.org/rr/), es una excelente fuente para conocer más detalles sobre la información concerniente al tratamiento e investigaciones sobre la rosácea.

*Con lo efectivo que puede resultar un antibiótico oral cuando comienzas a tomarlo, después de cierto período de tiempo la bacteria se puede volver inmune al antibiótico, lo cual causa que regresen los síntomas. La mayoría de los estudios de investigación acerca de las bacterias resistentes a los antibióticos se fundamentan en investigaciones que tienen que ver con otros usos, tales como acné e infecciones. Si esto representa una preocupación para ti sobre la rosácea, tienes que consultarlo con tu médico. (Fuentes: International Journal of Antimicrobial Agents (Revista Internacional de Agentes Antimicrobianos), marzo 2004, páginas 209-212; Dermatology (Dermatología), enero 2003, páginas 54-56; Expert opinion on Pharmacotherapy (Opinión de Expertos en Fármacoterapia), marzo 2005, páginas 409-418; y American Journal of Clinical Dermatology

**El BHA (beta-hidroxiácido) puede ser una opción interesante para la rosácea, no solamente porque exfolia la piel y mejora la función del poro, sino porque también tiene acciones antiinflamatorias (debido a su relación con la aspirina, ácido acetilsalicílico), los cuales pueden ayudar a reducir el enrojecimiento facial causado por las pápulas y las pústulas que acompañan la rosácea. El BHA también posee propiedades antimicrobianas que pueden reducir la presencia del microbio que se considera causante del problema. Al igual que cualquier otra terapia contra la rosácea, el ácido salicílico no es beneficioso para todo el mundo (de hecho, muchos pacientes con rosácea no tienen tolerancia a ese ácido) pero es muy económico y vale la pena probarlo. [Fuentes: Dermatology (Dermatología), enero 1999, páginas 50-53; Pain (Dolor), septiembre 1995, páginas 339-347; y Archives of Dermatology (Archivos de Dermatología), noviembre 2000, páginas 1390-1395)].

Paula Begoun
(Revista Estadounidense de Dermatología Clínica), abril 2003, páginas 813-831].

Rosácea


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Dra Mireia Esquis. CAP Bages. Manresa
Actualización diciembre 2002
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Es una dermatosis crónica de alta incidencia en la población. Se presenta entre la tercera y quinta décadas de la vida y alcanza su máxima intensidad entre los 40 y 50 años, siendo un poco más frecuente en mujeres de piel clara. Su etiología es desconocida pero se han implicado múltiples factores como alteraciones vasculares, una predisposición genética, la presencia de una infección del folículo pilosebáceo por el parásito Demodex folliculorum, el uso de corticoides tópicos u orales, factores psicológicos, la exposición solar y, según algunos autores, el Helicobacter Pilory.
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Se localiza principalmente en la cara, donde afecta principalmente las mejillas, el mentón y la frente. Se distinguen cuatro estadio clínicos consecutivos: flushing, eritema persistente, pápulo-pústulas y rinofima, con reagudizaciones y períodos de remisión o mejoría. La fase de flushing suele iniciarse entre los 25 y 30 años y se caracteriza por crisis de rubor facial súbito, por vasodilatación, que se desencadena por el calor ambiental, las bebidas alcohólicas, las bebidas y comidas calientes, las especias, el café, el té y el estrés. En la segunda fase el eritema se hace permanente y aparecen telangiectasias en las mejillas y el mentón como consecuencia de la vasodilatación repetida. A partir de los 40 años suele iniciarse la tercera fase, cuando aparecen pápulas inflamatorias y pústulas, indistinguibles de las del acné, sobre una base con eritema y telangiectasias. La cuarta fase ocurre casi exclusivamente en varones y se caracteriza por el desarrollo de fibrosis e hiperplasia de las glándulas sebáceas de la nariz que clínicamente se traduce en forma de una nariz roja, abollonada con dilatación de los orificios foliculares denominada rinofima.
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Se diferencia del acné de inicio tardío en que no se detectan comedones y las lesiones no dejan cicatrices.


Rosácea por corticoides Rosácea: eritema, telangiectasias y papulopústulas
Dermatitis perioral Rosácea nodular


Pronóstico

La enfermedad sigue un curso crónico con agudizaciones periódicas. Es importante destacar la posibilidad de una afectación oftálmica ya que puede presentar complicaciones en forma de blefaritis, conjuntivitis y queratitis. Otra complicación, que aparece exclusivamente en varones, es el desarrollo de un rinofima, más probable si no instauramos tratamiento.



Tratamiento

Como medidas generales hay que evitar las sustancias irritantes como los jabones, los limpiadores con base alcohólica, los agentes exfoliantes, etc. Es de gran importancia la protección solar, ya que se ha comprobado que es uno de los principales factores responsables de las telangiectasias y el rubor acompañante. Asimismo, se deberán evitar el resto de factores que exacerban el rubor, que, como hemos comentado, son el alcohol, los alimentos calientes, las especias y los estimulantes. Evitar la aplicación de corticoides tópicos que agravan y perpetúan la enfermedad. Evitar y desaconsejar los corticoides tópicos, que hacen que la rosácea empeore y se haga más persistente. Al suspenderlos es fácil que se produzca un rebrote, lo que el paciente atribuye al cambio de tratamiento, lo que debe advertirse.

Como en todas las dermatosis crónicas, lo primero que debemos hacer es explicar al paciente el curso del proceso, y la ausencia de un fármaco que cure de forma definitiva. El tratamiento específico de la rosácea es similar al del acné. En los casos leves, con menos de 10-15 pústulas superficiales, podemos empezar por eritromicina al 2% (Lederpax, Deripil gel, Loderm solución) que recomendaremos aplicar 2 veces al día durante 1 o 2 meses, transcurridos los cuales citaremos nuevamente al paciente. Si está mejor podemos continuar con el mismo tratamiento durante 2 o 3 meses más y le recomendaremos que suspenda el tratamiento cuando lleve unos días sin lesiones para reanudarlo cuando éstas reaparezcan. Si no ha mejorado cambiaremos el tratamiento a fosfato de clindamicina al 1% (Dalacin tópico o emulsión, Clinwas gel) o bien a peróxido de benzoilo al 2.5% (Peroxiben 2.5%), solos o combinados (Clindamicina mañana y mediodía y Peróxido de benzoilo al 2.5% por la noche) que recomendaremos durante 1 o 2 meses más, hasta conseguir el blanqueamiento de las lesiones. Ahora bien, hoy en día existe una tendencia creciente a tratar la rosácea con meronidazol tópico al 0.75% (Rozex gel, Metronidazol Viñas 0,75%), que parece más efectivo que el resto de tratamientos tópicos. Se aplica igualmente mañana y noche hasta conseguir que a saparezcan las lesiones, suspendiéndolo poco después para reanudarlo cuando exista un nuevo brote. Si los brotes son muy continuados es preferible dejar un tratamiento de mantenimiento con cualquiera de los fármacos mencionados anteriormente.

Si existen más de 10 o 15 papulopústulas emplearemos como en el acné una tetraciclina o alguno de sus derivados, como la doxiciclina (Proderma) 100 mg/dia durante 15 días para pasar posteriormente a 50 mg/dia hasta controlar el brote, o bien minociclina (Minocin) 100 mg/día el primer mes y 100 mg a días alternos el segundo mes. Con cualquiera de estos antibióticos se consigue el blanqueamiento de las lesiones a los dos meses en un porcentaje muy elevado de casos.

Para los casos de rosácea nodular o cuando las papulopústulas son muy numerosas y profundas, algunos autores recomiendan el empleo de isotretinoína oral (Roacutan), a una dosis no tan alta como la del acné, alrededor de 0.5 mg/kg/d. Ahora bien, no está perfectamente establecido la duración del tratamiento y no se obtiene por lo general una curación definitiva por lo que otros autores la desaconsejan.



BIBLIOGRAFIA

1.- Szlachcic A. The link between Helicobacter pylori infection and rosacea. J Eur Acad Dermatol Venereol 2002; 16:328-33

2.- Karen J Mc Clellan, S Noble. Metronidazol tópico. Am J Clin Dermatol Ed esp 2000

3.- Wilkin JK, DeWitt S. Treatment of rosacea: topical clindamycin versus oral tetracycline. Int J Dermatol 1993; 32:65-7

4.- Del Rosso JQ. Systemic therapy for rosacea: focus on oral antibiotic therapy and safety. Cutis 2000; 66:7-13

5. Dermatology in general Medicine. Thomas B. Fitzpatrick. Mc Graw Hill

Fuente:

http://web.udl.es/usuaris/dermatol/ProtocolosWeb/EnfAnexiales/Rosacea.html

Rosácea: Cuando los colores se suben al rostro

jueves, diciembre 20, 2007


Si bien esta alteración surge sólo como un enrojecimiento, hay ocasiones en que pueden aparecer nódulos rojizos, deformaciones y crecimiento de la piel de la nariz (rinofima).


"Ponerse rojo" frente a una situación embarazosa es algo que todos hemos experimentado en más de una ocasión. Esta ruborización súbita, o flushing, no suele durar más de una hora, y puede ser desencadenada por un estímulo nervioso, el consumo de alcohol o cualquier otro elemento que genere una dilatación de los vasos sanguíneos capilares. Sin embargo, hay personas que padecen un proceso de vasodilatación permanente en la piel del rostro, la que generalmente va en aumento hasta desarrollar un cuadro de rosácea.

Esta enfermedad afecta a las pieles claras y sus consecuencias son principalmente de carácter estético. Suele aparecer después de los 30 años y las mujeres la sufren tres veces más que los hombres.

En muchos casos empieza como un rubor evidente en el centro de la cara, que poco a poco va cubriendo las mejillas, la nariz y las mandíbulas. Al comienzo puede confundirse con una tendencia a sonrojarse con facilidad, pero a medida que va avanzando la enfermedad, la piel sufre un enrojecimiento cada vez más permanente. Un 10 a 15% de las personas con rosácea también sufre conjuntivitis crónica, que es una inflamación de la membrana que cubre el ojo.

El doctor Raúl Cabrera, dermatólogo de Clínica Alemana, explica que hay diferentes niveles de gravedad: "Hay casos leves en los cuales sólo hay telangiectasias (vasos capilares) y las mejillas se ven rojas. Luego aparecen pápulas o lesiones solevantadas. En otros casos existen pústulas (espinillas) con signos de rosácea, lo que recibe el nombre de acné rosáceo. Sin embargo, el estado más avanzado de esta enfermedad es la rosácea granulomatosa, que es cuando la persona tiene verdaderas lesiones nodulares".

En los casos más extremos se ve una rinofima, que es un crecimiento desmesurado con deformación de la piel de la nariz, que es consecuencia de esta dilatación permanente de los vasos sanguíneos, ya que al llegar más sangre a los tejidos, éstos comienzan a crecer. En este proceso las glándulas sebáceas pueden aumentar hasta cinco veces su tamaño natural y el tejido nasal empieza a deformarse, dando origen a estas narices rojas y voluptuosas, que han inspirado a famosos pintores desde la época del medioevo.

Factores desencadenantes
Aunque la causa de la rosácea aún sigue siendo un misterio para la ciencia médica, hay ciertos factores que ayudan a su desarrollo.

Normalmente en toda la piel circula medio litro de sangre por minuto, pero cuando los vasos sanguíneos se dilatan esta cantidad aumenta y por eso la piel comienza a verse más roja.

Los principales agentes vasodilatadores son el calor, los cambios bruscos de temperatura y los alimentos calientes. Los condimentos como el ají, también pueden exacerbar esta enfermedad, porque eliminan péptidos vasoactivos que hacen que se produzca una vasodilatación.

Como la mayoría de las enfermedades, el mejor tratamiento es el que se realiza cuando aparecen los primeros signos. Según el doctor Cabrera, en una etapa inicial hay que evitar estar en ambientes calurosos o exponerse a cambios extremos de temperatura, como ir a saunas o al solarium. En cuanto a comidas, se debe disminuir la ingesta de alimentos muy calientes y con exceso de condimentos.

Si la persona tiene pápulas o pústulas como espinillas, se le receta antibióticos como la tetraciclina. En casos de una rosácea con nódulos, es decir, lesiones solevantadas rojizas que persisten por mucho tiempo, se toma una muestra raspando el tejido para buscar un parásito llamado demodex folliculorum, el cual vive en la piel y en algunas personas provoca una reacción inflamatoria. Si los exámenes salen positivos, se recomienda antiparasitarios locales.

Actualmente, también se utilizan rayos láser, los cuales han dado resultados bastante eficaces para tratar las telangiectasias que dan el aspecto rojo de la cara. En caso de que se presente rinofima, es posible que se requiera cirugía para extirpar el exceso de tejido de la nariz.

Las caras de la Rosácea (historia)

sábado, noviembre 24, 2007


Las caras de la Rosácea magnify
En una mañana como hoy, me levanté de mi cama, hace ya algun tiempo. En mi espejo había algo que no era normal, pero como siempre debía seguir mi ritmo de trabajo y en la Facultad, no tenía tiempo de poner atención a mi cara o a mis ojos, simplemente la rapidez de mi rutina no me daba tiempo para eso.
El día siguiente por la mañana, fue igual, había algo sobre mi piel que no me gustaba, todo estaba bien, estaba tomando suficiente agua, no tenia descontrol hormonal alguno, mi cara en mi adolescencia fue casi perfecta, pero está ocasión lucía roja y me ardían un poco los ojos, quizá sería el sol de esta ciudad que me hace estar así...pronto tenía que ir con un médico, no era normal.
Allí estaba, sentada ante el dermatólogo que me dijo "Mary tienes Rosácea", bueno parece una enfermedad inofensiva, el nombre hasta es lindo, rosa, está bien. Sabía que hay personas que viven su vida normal con esto, pero no era mi caso. Pasaron las semanas y lo que había sido un rostro con piel perfecta, ahora era solo un pedazo de carne roja como tomate, plastas de granos en mi piel, simplemente era demasiado seguir así. No podía concentrarme en mi trabajo y las preguntas empezaron a salir ¿qué te ha pasado? ¿por qué tienes la cara así? Era un infierno de lágrimas al llegar a casa, mi autoestima había descendido al polvo y en menos de dos meses había perdido más de 10 kilos, mi madre tenía que dormir conmigo por que pensaba que me iba a suicidar o morirme de hambre, nadie podría comer cuando la vida te ha cambiado.
No podía comer azúcar, tampoco comer mucho, no podía comer carbohidratos, tampoco andar en el sol, el viento frio, tampoco podía llorar por que era peor, simplemente yo no era de las afortunadas que la rosácea no progresa, conmigo progresaba y a la peor etapa. Ahora estaba encerrada, con los ojos rojos como si me hubiera pegado un derrame, llena de bolas y rojeces por toda la cara...Eso es la rosácea. Las caras de la rosácea son la depresión, la sonrisa que ya no existe al cargar sobre ti una enfermedad tan vergonzosa, estar agachada siempre y saber que no tiene cura alguna.
Cansada del camino y ante la gran montaña de temores busqué a Dios, buscando mi sanidad claro, pero el objetivo era que yo pudiera hacer lo mismo que hacía antes, quería el favor de Dios y no seguirle, ni tampoco buscarle por amor, sino por que me convenía me sanara, la sanidad nunca llegó.
Pasaron dos años, yo no pude seguir con mi trabajo por que enfrentar a los clientes era pésimo, era simplemente horrible, y para colmo siempre traía la cara roja!!!!.
Al cabo de dos años empecé a buscar a Dios, pero no para que me sanara sino para que aliviara mi alma, solamente necesitaba el abrazo fuerte de quien me amara sin verme. Allá fui a la búsqueda de su amor y a solas le pedí su amor, simplemente allí en mi cama, agarrada de la almohada (que ya parecía chorizo de tanto que la apretaba cada noche en mi llanto). Alli estaba, poniendome a cuentas con mi creador, me quedé dormida en medio de mis lágrimas, me venció el sueño y desde el segundo siguiente empezó mi mejoría, me había abrazado tan fuerte a Jesús que no me quise soltar nunca y ahora heme aquí, con mi cara de nuevo, dejandome solamente dos chapitas en mis mejillas, mis ojos perfectos y el recuerdo de algo que me tenía absorta de todo y de todos.


Si por aguna circunstancia un rosaceo lee esto, sepa que aunque el médico te restregue en la cara que no hay solución más que la propia reacción de tu piel y que estás atado al destino de tu propio organismo, alza tus ojos arriba y sonriete con tu creador por que de allá viene la sanidad y el abrazo perfecto de un Dios que si puede. Si algun rosaceo lee esto le insto a que descanse en los brazos de Jesús, allí en donde la polilla y el orin no corrompe, alli sacate el grito del interior más fuerte que tengas y dale gracias por que de EL viene la sanidad del alma y la del cuerpo.
Cuando me levanto ahora y veo mis mejillas rositas como dos duraznos me gustan tanto, por que me hacen recordar mi niñez...
BUEN DIA!!!!

Fuente://
http://blog.360.yahoo.com/blog-YehkGXU8erSQ_dwBafxkM_GAwyoA?l=6&u=10&mx=12&lmt=5


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