historia de Isabel

miércoles, octubre 31, 2007

Rosácea, una enfermedad crónica que puede controlarse

Isabel Alarcón sufre hace 7 años de rosácea, una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que muchas veces se confunde con el acné. La rosácea se caracteriza por la sensación de calor y enrojecimiento de la cara. La primera señal es ponerse rojo fácilmente. Se trata de una reacción ocasional a ciertos estímulos, pero que con el tiempo se hace crónica. "Yo tenía mi cara normal y de repente empezó toda esta cosa que la verdad ni me explico y me da mucha rabia porque quisiera tener mi cara lisa y poder maquillarme como toda mujer", comenta Isabel.

Luis, la pareja de Isabel, dice que le gustaría verla bien, y más que nada, que ella se sintiera bien, tranquila. Isabel ha probado con varios tratamientos, pero su rosácea ha ido progresando. Quiere saber si es posible detener este proceso, por lo que acude a la consulta de la Dermatóloga María Luisa Pérez-Cotapos. Isabel le cuenta que pasa todo el día con la cara roja, sobre todo cuando está en lugares con aire acondicionado. La doctora le explica que lo que sufre es característico de la rosácea. "Generalmente afecta más a las mujeres que a los hombres, y empieza con esta cosa como que te pones más roja, como unos flashings, y que después desaparece, pero cuando lleva más años, esto se hace más permanente", explica la Dra. Pérez-Cotapos.

Todavía no se conoce bien el origen de la rosácea, pero se sabe que es un fenómeno vascular, una desregulación de los vasos sanguíneos que va lentamente progresando. La enfermedad tiene 4 etapas. Al principio la persona comienza con calor y enrojecimiento en distintas zonas de la cara frente a ciertos estímulos como alimentos muy condimentados, líquidos calientes o el sol. Con el tiempo, el calor y el enrojecimiento empiezan a ser crónicos y aparecen telangestacias, vasos sanguíneos dilatados. En la segunda etapa surgen espinillas, por lo que puede confundirse con el acné. En la etapa 3, las lesiones se profundizan, son de mayor tamaño y adquieren el aspecto de granos. Finalmente, en la etapa 4, puede haber un crecimiento de tejidos blandos, más frecuentemente en la nariz, dando lugar a lo que se conoce como rinofima, más frecuente en pacientes de sexo masculino.

A juicio de la Dra. Pérez-Cotapos, Isabel estaría en la etapa dos de la enfermedad. Al iniciar el tratamiento le indica ciertos cuidados: "El sol está prohibido para ti, las duchas prolongadas, el secador de pelo, los alimentos que aumenten la vasodilatación como el café o el té muy calientes, la Coca Cola, el alcohol, las comidas muy pesadas o con mucha grasa, etc. Con respecto a tu actividad, tú puedes hacer tu vida normal, pero fotoprotegida con un bloqueador solar, cuidando la alimentación y procurando que no te hagan rabiar, porque es cierto que el estrés y la rabia aumentan enormemente la vasodilatación".

Como parte de su tratamiento, Isabel también debe usar un gel descongestionante para aliviar la inflamación. Además, debe tomar un antibiótico para reducir la inflamación, el enrojecimiento y la sobreinfección. En su casa Isabel ya no cocina, porque el calor agudiza su enfermedad. Luis es el encargado de hacerlo. "Si yo estuviese ahí, todo eso me llegaría a la cara y al tiro me provocaría enrojecimiento. Me empezaría a arder y a quemar, como si tuviera dos planchas puestas en las mejillas", comenta Isabel.

Luego de tres meses de tratamiento, Isabel está menos roja y tiene menos lesiones en su cara. No obstante los avances, la Dra. Pérez-Cotapos le recuerda que la rosácea es una enfermedad crónica y que debe seguir haciéndose controles constantemente: "Es importante que ella no se pierda, no se puede quedar pegada en un tratamiento, porque al final no le hace efecto".

Soluciones para atenuar el paso del tiempo sin cirugía

Las telangestacias, esas venitas rojas que aparecen en las mejillas y en la zona de la nariz hoy tienen una opción terapeútica: se trata del láser para lesiones vasculares.

El láser va directamente a destruir los vasos sanguíneos dilatados y no deja ningún tipo de cicatrices. Es un procedimiento ambulatorio, y en algunos casos puede bastar con una sola sesión.
"Las manchas en la piel, que se producen por el envejecimiento natural o por el daño solar, también se pueden eliminar con un tipo de láser muy selectivo que va a despigmentar exclusivamente las células dañadas. Y si alguien se ha hecho un tatuaje y ya no quiere tenerlo más también puede borrarlo con el láser", señala el Dr. Gonzalo Pantoja, Dermatólogo del Centro Médico BioMer.

Fuente://

http://diagnostico.canal13.cl/diagnostico/html/Temas/Piel/161688Itplqsolotexto_down_tpl.html


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